Helado sin lactosa, rico pero…¿con extra de edulcorantes?

Poder tomar un helado siendo intolerante a la lactosa es uno de esos pequeños placeres que nos recuerdan la mínima importancia que le damos a las cosas cuando disponemos de ellas con total libertad. Por lo tanto, el helado sin lactosa es una de las mejores alternativas a los tradicionales helados elaborados con leches y diferentes derivados.

Helado sin lactosa

Hasta hace algún tiempo ha sido muy habitual el asociar los términos “helados sin lactosa” a “elaborado con soja”, una solución que a priori podría resultar beneficiosa siempre y cuando no se fuese alérgico a la soja, por lo que ante tal necesidad, actualmente cada vez son más las empresas que están lanzando al mercado este tipo de producto elaborado con leche sin lactosa y, por lo tanto, apto para personas intolerantes a la misma.

 

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¿Pero son recomendables algunos de estos helados por determinados ingredientes que puedan contener?

Leyendo la etiqueta de uno de ellos podemos observar el alto contenido de polialcoholes que presenta. Edulcorantes que en exceso o simplemente según el metabolismo de cada uno pueden llegar a convertir algo muy dulce en una experiencia de lo más amarga.

Hoy en día, la industria alimentaria emplea una gran variedad de edulcorantes alternativos al azúcar, siendo algunos de ellos el maltitol, la sucralosa, el eritritol o el lactitol. Sustitutos del azúcar que pueden acarrear determinados efectos secundarios frente, por otro lado, a su cara ampliamente beneficiosa.

Por ello, a continuación te contamos, cuáles son las ventajas y desventajas más frecuentes de estos azúcares alcoholes, llamados también polialcoholes.

–           El maltitol es uno de los edulcorantes más utilizados por su sabor dulce e intensidad semejante a la de la sacarosa. Resultante de la hidrogenación de la maltosa obtenida del almidón, su uso es destacable tanto en la elaboración de dulces sin azúcar y productos para diabéticos como en la fabricación de comidas bajas en calorías y en grasas. Y además no supone un riesgo para la formación de caries. ¿Su cara adversa?, pues no es otra que su llamativo efecto en lo referente al tema gastrointestinal. Y es que este poliol está considerado como uno de los que mayor sensibilidad pudiera provocar en forma de dolor estomacal y dolor abdominal, gases, cólicos, diarrea y flatulencia. Insistimos, efectos siempre sujetos al consumo de cantidades elevadas del mismo o dependientes del nivel de tolerancia de cada persona. El estudio realizado en 2003 por la revista European Journal of Clinical Nutrition afirma que la cantidad de maltitol contenida normalmente en los alimentos de consumo habitual no constituiría riesgo alguno, pero que a mayor consumo, mayor será la posibilidad de experimentar estos síntomas.

–           Considerada por la FDA como segura para su consumo, la sucralosa, conocida como Splenda, y usada como aditivo en productos como helados, barritas de proteínas, refrescos, género dietético y pastelería, también presenta algunos efectos negativos que pueden ir desde migrañas, dolores de cabeza, ansiedad, mareos y erupciones cutáneas hasta dolores de estómago, vómitos, diarrea y reducción de las defensas intestinales. Algunos estudios de la FDA acerca de la sucralosa exponen que junto a esa seguridad hay algunos datos negativos.

–           Su suave sabor y sus inexistentes calorías hacen del eritritol el protagonista indiscutible de los alimentos y bebidas light, cero calorías, bajos en grasas y sin azúcares. Es quizá uno de los edulcorantes menos cuestionados debido a su rápida absorción, lo que implicaría, según datos clínicos, que aunque un alimento presentase una notable cantidad de eritritol su consumo no llegaría a provocar efectos secundarios a nivel intestinal. Tampoco provoca caries y es apto para diabéticos, pero ese sabor más ligero provoca que éste tenga que ser mezclado con otros productos que en ocasiones no son muy aconsejables.

–           Por último, el lactitol, producto de la reducción de la glucosa en el disacárido lactosa y empleado en la elaboración de helados, chocolates, golosinas o incluso como prebiótico, presenta más ventajas que efectos adversos, siendo estos últimos meteorismo y flatulencia en un consumo excesivo.

Como veis, la cantidad a consumir juega un papel importante porque estos azúcares alcoholes presentan una destacable dificultad para ser absorbidos y por ello, si se ingieren en exceso pueden llegar a causar molestias gastrointestinales, diarrea y meteorismo.

En este post hemos hablado de ellos por separado, y ahora, al dar la vuelta al envase de dicho helado y leer “El consumo excesivo puede producir efectos laxantes” cabe preguntarse si la unión hace la fuerza.

 

 

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