Albóndigas sin gluten, sin lactosa, sin huevo pero con mucho pan para mojar

¿A que todos tenéis siempre a mano la receta de las albóndigas de nuestras madres? ¿Y a que todos pensamos que son las mejores albóndigas del mundo? Pues bien, hoy desde nuestro recetario de QuéPuedoComer os traemos una original receta para que este plato se convierta en el mayor de vuestros secretos y, en vuestra mano esté el compartirlo o no…

Esta receta de albóndigas es algo diferente a la conocemos, y la verdad es que no la podemos catalogar de mejores o peores pero sí de ricas, sabrosas, y ante todo, aptas para celíacos e intolerantes a la lactosa.

Las verduras asadas con las que preparamos la salsa que las acompañan hacen de esta receta un plato que pega muy bien con comidas en el campo y cenas en el jardín, por lo que ahora que llega el calorcito no pueden faltar en vuestras mesas. Eso sí, tendréis que desarrollar una habilidad especial con el tenedor para no llegar tarde a pinchar alguna… ¡si es que quedan cuando logréis alcanzar la fuente!

¿Preparados?, pues manos al tenedor y…Ups, perdón, pero después de leer esta receta no podréis pensar en otra cosa… Coged papel y boli ¡¡y a por ello!!

Ingredientes para unas 20 albóndigas:

  • – ½ cebolla muy picada
  • – ½ calabacín
  • – 1 pimiento verde
  • – Romero
  • – Laurel
  • – 6-8 tomates medianos (tomate en rama)
  • – 2 dientes de ajo (sin pelar)
  • – Sal
  • – Azúcar moreno
  • – Pimienta negra
  • – 100 gramos de panceta salada
  • – 400 gramos de carne picada
  • – Aceite de oliva
  • – 1-2 rebanadas de pan sin gluten
  • – Caldo de pollo que sustituirá a la leche (tacita de café)
  • – Harina sin gluten

Elaboración:

Para las albóndigas.

  • En una sartén pequeña, con un poco de aceite, sofreímos la media cebolla muy picada. A fuego suave, le echamos una pizca de sal y, cuando ya empiece a hacerse la cebolla, una cucharada pequeña de azúcar moreno. Dejamos a fuego muy bajo y nos ponemos con la carne picada.
  • Cogemos la carne picada y la panceta ibérica salada (que podremos sustituir por tacos de bacon ahumado). Mezclamos las dos carnes y una o dos rebanadas de plan sin gluten que habremos tenido sumergido con anterioridad en el caldo de pollo (lo justo para que el pan empape por completo).
  • Añadimos la cebolla caramelizada que hemos hecho antes, el pan desmenuzado (que tendrá una consistencia parecida a la de una papilla muy espesa y que nos ayudará a que todo quede bien unido), pimienta negra y un poco de sal (si hemos usado la panceta salada, algo menos de sal de lo que solemos usar). Amasamos con las manos y lo dejamos reposando tapado con papel transparente mientras pasamos a hacer la salsa.

Para la salsa:

La salsa la vamos a hacer en el horno pero si eres de los afortunados que cuenta con un amplio jardín y una barbacoa, el sabor del carbón natural puede elevar tu plato a otro nivel:

  • En una fuente pondremos unos 6-8 tomates en rama (con la rama y todo que es lo que en realidad aporta el aroma a tomate cuando entramos en la frutería o cultivamos nuestras propias tomateras), un pimiento verde (sin pepitas pero entero) y medio calabacín sin pelar. Para darle aún más sabor, dos dientes de ajo aplastados con el canto del cuchillo, romero, un par de hojas de laurel, un buen chorro de aceite de oliva, algo de sal y una pizca de azúcar sobre los tomates.
  • Lo metemos todo en el horno precalentado a unos 150 grados durante media hora o 45 minutos, echando un ojo de vez en cuando. Las verduras estarán listas cuando podamos aplastarlas con un tenedor.

Y como la unión hace la fuerza…toca juntarlo todo.

  • Una vez hechas las verduras, retiraremos el laurel y la rama de los tomates para poder triturarlo todo con la batidora hasta obtener una salsa homogénea y espesa. Truco; si queréis obtener una salsa más suave siempre podéis rebajar la resultante con un poquito más de caldo de pollo. Reservamos.
  • En la fuente echamos un chorro de vino blanco con el que desglasar el fondo y recuperar todo aquello que se había quedado pegado y que concentra tanto sabor. Metemos la fuente con el vino blanco en el horno y lo subimos a 200 grados para que reduzca.
  • Reposada la carne mientras se hacían las verduras, ahora les damos forma de albóndiga y pasamos por harina sin gluten. Tendremos unas 20 albóndigas (la cantidad dependerá del tamaño que elijáis hacer) que pasaremos por aceite bien caliente pero lo justo para sellar la carne por fuera. No queremos freír, solo marcar.
  • A medida que vayamos sacándolas de la sartén iremos añadiéndolas a nuestra fuente de verduras.
  • Reducido el vino, selladas las albóndigas y triturada la salsa, ya solo tenemos que echarlo todo de nuevo a la fuente y dejarlo en el horno durante unos 10-15 minutos a los 200 grados que habíamos puesto para reducir el vino.

Y voila. Ya tenemos unas albóndigas algo diferentes a las que estamos acostumbrados pero con una salsa de verduras que no dejará que tu mano se quede libre de pan para mojar.

Como veis, es una receta muy sabrosa, apta y ¿secreta?…

IMG_20150531_184000albondigas sin huevo

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Pin on Pinterest
Aplicación buscador de alimentos permitidos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

X

Consigue un descuento de
en tu primera QuéBox

7 €

No, gracias

*Promoción válida para nuevos clientes.