¡Alto en nombre de la seguridad alimentaria!

Garantizar la seguridad alimentaria en el consumo de alimentos, es importante a la hora de hablar de alergias e intolerancias es clave ante cifras como la que durante el 2014 se expuso en forma de aviso, y es que alrededor de medio millón de madrileños (un 7,4%) sufren algún tipo de alergia y/o intolerancia.

Seguridad alimentaria

Por ello, la actuación de la Dirección General de Ordenación e Inspección, a través de la Subdirección General de Higiene y Seguridad Alimentaria es esencial, basando la misma en 5 líneas de procedimiento:

  1. Fomentar el control por parte de las empresas,- responsables según la legislación de una elaboración y comercialización de alimentos seguros-, ante la posible presencia de sustancias que puedan provocar o provoquen alergias e intolerancias.
  2. Realización de inspecciones a empresas alimentarias con el fin de comprobar que se siguen las medidas establecidas y, por lo tanto, adecuadas para que ningún artículo suponga un peligro al llegar a las manos del consumidor.
  3. La colaboración con distintas asociaciones de afectados es fundamental, ya que el papel que desarrollan en esta cadena es de suma importancia al convertirse en las encargadas de seleccionar los productos cuyo etiquetado no exime de su consumo, para su análisis.
  4. La investigación de las denuncias presentadas por los consumidores.
  5. Actuación ante la detección de un ingrediente no declarado en el etiquetado. La forma de proceder es rápida y basada en la activación urgente del sistema de alertas. Se trata de una red compuesta, a nivel regional, por el SARA (Sistema de Alerta Rápida de Alimentos), integrado en la red nacional (SCIRI), que a su vez forma parte de la red de alerta alimentaria europea (RASFF). Este proceso permite la comunicación de la alerta al resto de Comunidades Autónomas y demás países de la Unión Europea, y, en caso de tener que hacerla llegar a los consumidores se llevaría a cabo mediante la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria (AECOSAN).

Tan solo en el 2013 se atendieron en los hospitales de Madrid 96.000 casos relacionados con alergias y se actuó en 58 alertas alimentarias de las cuales una de cada tres correspondía a la presencia de sustancias no declaradas en el etiquetado, llegando a incautar más de 4 toneladas de alimentos.

Uno de los mayores peligros es precisamente ese; el etiquetado incorrecto. Causa por la que la Comunidad de Madrid ha desplegado diferentes actuaciones, consistentes en análisis e inspecciones, para poder garantizar que dicho etiquetado declare la presencia de alérgenos y, de esta forma, reducir el riesgo de posibles reacciones alérgicas.

A las 5 líneas de actuación anteriormente mencionadas se une una disposición más; el facilitar guías de apoyo a las empresas para que éstas sean conocedoras de las pautas a seguir para verificar que sus productos estén controlados y etiquetados de manera adecuada.

Las inspecciones llevadas a cabo sin previo aviso, más de 10.000 en el 2013 y unas 12.000 en 2014, son una de las formas más eficientes para comprobar si estas medidas están siendo llevadas de manera correcta, aportando los resultados deseados y esperados.

Dando ejemplo de ello, el pasado año 2014, el laboratorio de AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación), entidad privada sin ánimo de lucro y encargada de determinar la ausencia de alérgenos no identificados en el etiquetado de los productos mediante el análisis de distintos alimentos comercializados, recibió la visita de Belén Prado, viceconsejera de Ordenación Sanitaria e Infraestructuras, que acompañada por Manuel Molina, director general de Ordenación e Inspección, Avelino Brito, director general de AENOR, y Violeta Jauregui, directora de HISTASAN (Asociación Madrileña de Alergias Alimentarias), pudo comprobar el proceso que se sigue en el análisis de los alimentos una vez que las muestras llegan al laboratorio con el objetivo de determinar su composición.

Prado, alabó la labor tanto de AENOR, por la confianza que aporta a la hora de la detección de alérgenos (presentando una media de 2.500 análisis anuales), como de HISTASAN por presentar como principal objetivo la ayuda a todas aquellas familias, y en especial a los menores, con miembros que padecen algún tipo de alergia.

¿Pero qué ocurre en un caso de alergia inmediata? Nosotros, los consumidores, depositamos una fe ciega en un proceso “oculto”, en un hacer “de detrás de las cámaras”, del que tan sólo tenemos constancia gracias al conocimiento de estas medidas y asociaciones, otorgándonos una confianza exigida al depositar nuestra salud en sus manos, unas manos que trabajan, de manera cada vez más efectiva, para evitar consecuencias ante casos de alergias e intolerancias.

Detrás de cada retirada de productos existe un método basado en una minuciosa investigación, en la apertura de un expediente sancionador a la empresa, y en una posible suspensión de actividad a la misma, todo ello para y por nuestra seguridad y bienestar.

Como veis, Asociaciones, Consejerías y Comunidades obran de forma constante para que el simple hecho de hacer la compra solo sea cuestión de minutos y no de manual, porque en este caso, la desconfianza no es la madre de la seguridad.

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