El mejor amigo del celíaco, algo difícil de conseguir

Ya son varias las técnicas de detección del gluten en los alimentos que desde QuéPuedoComer os hemos adelantado. Algunas de ellas están en avanzado estado de desarrollo y otras aún en proceso de investigación, pero todas ellas vienen a evidenciar que existe una concienciación importante desde el sector científico y sanitario por ayudar a hacer más fácil la vida a todos aquellos que sufren la intolerancia o alergia al gluten, convirtiéndonos en el mejor amigo del celíaco, una enfermedad de la cual cada vez se conoce más y se toma más en serio tanto por su alcance como por sus síntomas y consecuencias.

La última de estas técnicas de detección de esta proteína en alimentos y platos preparados no viene en forma de dispositivo electrónico ni se trata de alta tecnología aplicada en grandes laboratorios. Esta vez, el detector de gluten tiene cuatro patas, el hocico frío y responde al nombre de Elías. Se trata de un perro especialmente entrenado para la detección del gluten y se aprovecha del desarrollado olfato de los canes que ya se utilizan en aeropuertos, aduanas y edificios públicos por las fuerzas de seguridad para la detección de otro tipo de sustancias y elementos.

El mejor amigo del celíaco

De acuerdo con el artículo de Stanley Coren en la revista Psychology Today, la primera experiencia se tuvo en Eslovenia, donde han estado entrando a perros para la detección del gluten. Elías, nuestro protagonista, fue entrenado allí para luego ser llevado a Estados Unidos al cargo de un estudiante de veterinaria que había desarrollado la enfermedad con un nivel muy alto de sensibilidad al gluten. Elías, ante un alimento que se le da a comprobar, está entrenado para emitir una señal diferente según sea segura o no su ingesta por parte de su dueño.

La historia de este estudiante y su perro se remonta al 2011. Desde entonces, y dada la eficacia probada del proyecto, le han seguido varios casos caninos más, siendo entrenados ya en el país norteamericano y, al parecer, aportando resultados muy satisfactorios.

Y es que, al parecer, este sistema funciona, siempre que se continúe el entrenamiento diario que permita “recalibrar” la nariz de estos animales para que no pierda la sensibilidad.

Además, tratándose de “perros de servicio”, la legislación de este país permite que acompañen a sus dueños a restaurantes, supermercados y cualquier espacio público gracias a una legislación más permisiva en este sentido y a una larga tradición del uso de animales en tratamientos y terapias varias, tanto para enfermedades físicas, acompañando a diabéticos, por ejemplo, como psiquiátricas, dando apoyo a los veteranos de guerra afectados por el trastorno de estrés postraumático.
Como veis, cada día conocemos más avances en investigación y desarrollo que tienen como objetivo mejorar la calidad de vida de los afectados por la intolerancia al gluten en cualquiera de sus formas.

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QuéBox Sin Gluten y Sin Lactosa

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