Época de setas: ¡cuidado con la trehalosa!

Ya ha comenzado el otoño, se inicia el nuevo curso, nos abandona la calor asfixiante y… ¡empiezanla época de setas! Para los aficionados a la micología, es el momento más esperado del año. Nada como un paseo por la montaña con las cestas en busca de esos preciados hongos que hacen las delicias de muchos y son el acompañante de lujo de una gran variedad de recetas. Ya sabíamos que no todas las setas se comen, pero ¿sabías que no todos pueden comer setas (de las buenas, claro)? En este artículo hablamos de la desconocida trehalosa.

Época de setas: ¡cuidado con la trehalosa!

Ya ha llegado la época de setas

Conocemos la alergia al gluten, la intolerancia a la lactosa, al marisco, a los frutos secos… pero seguramente nunca habías oído hablar de la trehalosa, es decir, la intolerancia a los champiñones. Hasta que un buen día no te sentaron muy bien los champiñones. En efecto, ese ‘palabro’ llamado trehalosa no es más que el principal azúcar que contienen las setas y los champiñones, el hongo que estamos más acostumbrados a comer.

La trehalosa es un disacárido que está formado por dos moléculas de glucosa que, para poder ser absorbidas, necesitan ser hidrolizadas por una enzima específica que se encuentra en la superficie de la mucosa del intestino delgado.

Síntomas

La intolerancia a los champiñones es una enfermedad poco conocida. Por un lado, tampoco es un alimento que ingiramos con mucha frecuencia (y el consumo muchas setas son estacionales, del otoño), y por otro lado, los síntomas son muy parecidos a los de otras enfermedades: gases, dolores estomacales, malestar general, diarreas, vómitos, etc., que también pueden producir intolerancias a la lactosa u otras.

Ante la falta de la enzima trehalasa en el intestino delgado, esta pasa sin ingerir al intestino grueso. Una manera de diagnosticar esta enfermedad es haciendo una biopsia intestinal donde se tome una muestra de sus vellosidades y se analice la cantidad presente de dicha enzima.

Lo cierto es que para la comunidad científica, esta enfermedad sigue siendo una incógnita, ya que no existen demasiados estudios al respecto. Otra opción frecuente y la más sencilla para diagnosticar la intolerancia a los champiñones es realizar el llamado test de Hidrógeno Espirado. Con él, se le da al paciente una carga conocida de trehalosa disuelta en agua.

En función del nivel de intolerancia, el enfermo debe reducir el consumo de champiñones o eliminarlos por completo de su dieta. Ante cualquier sospecha, siempre hay que acudir al médico.

Consejos para la recogida de setas

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