Es fácil encontrar lo que buscas… si sabes cómo

Hace poco os hablamos sobre el nuevo etiquetado y la percepción en el consumidor sobre las novedades que ha traído la nueva legislación. Y como parece que es un tema que va a seguir dando mucho de qué hablar, es fácil encontrar lo que se busca si se sabe la manera correcta, pòr lo que hoy queremos ayudar un poquito más a descifrar esos listados interminables de ingredientes y esos códigos que a veces necesitan de un experto en escritura egipcia.

Dicho de otra manera… Os proponemos aprender a interpretar una etiqueta.

Es fácil encontrar lo que buscas… si sabes cómo

Es fácil encontrar lo que buscas si sabes cómo.

Y es que esas simples “pegatinas” pueden crear más de un quebradero de cabeza, por ello, vamos a ir paso por paso o punto por punto de todo lo que podemos encontrar en ellas:

1. Denominación del alimento

En realidad nos vamos a centrar en los 5 puntos en los que más se fija la gente y en los que han encontrado más dificultades de legibilidad. Y de estos 5 puntos el primero es éste, que no es más que el nombre que aparece en el Codex alimentarius o la que aparece en los reglamentos que rigen su elaboración y distribución. En cualquier otro caso, es la descripción del alimento.

Suele aparecer en la parte trasera del etiquetado y muestra problemas de legibilidad para muchos consumidores por el reducido tamaño de letra.

2. Lista de ingredientes

En ella se incluyen todos los ingredientes que componen el producto etiquetado. Sin embargo, los hay que no están obligados a incluirla como son las frutas y hortalizas, las aguas carbónicas, vinagres de fermentación procedentes de un único ingrediente básico, el queso, la mantequilla, la leche y la nata fermentadas así como los alimentos con un único ingrediente.

Es quizá la información más leída de todo el etiquetado y comparte el mismo problema que la denominación del alimento: una letra demasiado pequeña y una escasa legibilidad.

 3. Información nutricional

Es una de las novedades de la nueva legislación que será obligatoria a partir del 2016. Se incluye el valor energético, cantidades de grasas, ácidos grasos saturados, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal. Los valores indican la cantidad de cada uno de estos valores por cada 100g o 100ml de producto aunque también puede venir expresado por proporciones.

Aunque de momento no es obligatoria una homogeneización en la forma de presentar la información, la mayoría de los fabricantes muestra los valores en forma de tabla, lo que parece ser del agrado de la mayoría de los consumidores.

4. País de origen o lugar de procedencia

Es obligatorio indicar el origen de ciertos alimentos, como son:

  • La carne de vacuno, en la que además tiene que indicarse el lugar de nacimiento, crianza y sacrificio.
  • Todas las demás carnes
  • El pescado fresco debe incluir el origen siguiendo la clasificación de zonas de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Para el pescado procedente de piscifactoría o de agua dulce, se debe indicar el país de origen.
  • Las frutas y verduras
  • Los huevos
  • El aceite de oliva
  • La miel
  • El vino
  • Es quizá uno de los datos que más faltan en el etiquetado actual y quizá también sea uno de los datos que más pueden influir en la decisión de compra.

5. Los alérgenos

Uno de los puntos más importantes, más consultados y, seguro que lo primero que buscáis todos los que nos leeis en QuéPuedoComer. Se trata de la lista de los ingredientes o coadyuvantes tecnológicos que causan alergias o intolerancias y que se utilizan en la fabricación o elaboración de un alimento. Deben ir siempre destacados de forma clara del resto de los ingredientes y, aunque lo ideal es que se muestren de forma independiente y aislada, suelen estar ubicados dentro de la lista de ingredientes. Además, los productos a granel no incluyen esta información, que resulta determinante para aquellas personas que padecen algún tipo de alergia o intolerancia.

Son 14 los alérgenos que más se repiten y que están incluidos en la legislación:

  • – Cereales con gluten: trigo, centeno, cebada, avena, etc.
  • – Crustáceos y productos a base de crustáceos.
  • – Huevos y productos derivados
  • – Pescado y derivados
  • – Cacahuetes y derivados
  • – Soja y derivados
  • – Leche y derivados
  • – Frutos de cáscara (almendras, avellanas, nueces, anacardos, etc.
  • – Apio y derivados.
  • – Mostaza y derivados
  • – Sésamo y derivados
  • – Dióxido de azufre y sulfitos en concentraciones superiores a 10mg/kg o 10mg/litro
  • – Altramuces y derivados
  • – Moluscos y derivados.

Como veis estos pequeños papeles pueden llegar a decirnos mucho más de lo que a priori podamos “casi ver” en esa reducida letra, ¿verdad?

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Aplicación buscador de alimentos permitidos

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