Esta etiqueta ni es la leche ni tiene miga: Comprendiendo los aditivos

En ocasiones, ir a la compra e intentar entender qué tipo de aditivos contiene el producto en el que estamos interesados parece cuestión de manual de interpretación de jeroglíficos. En el caso que analizamos de esta etiqueta, ni es por la leche ni tiene miga, ya que comprende los aditivos.

Por una parte escuchamos la famosa frase “si tiene tanta E… ¡no puede ser muy sano!”, por otra si padecemos una alergia o intolerancia y desconocemos de qué ingredientes se trata o bien hacemos constantemente uso de nuestra tarifa de datos en busca de información, o bien optamos, ante la duda, por no adquirirlo.

Los principios no son fáciles, y al comienzo, una dieta “sin” produce más temores y miedos que tranquilidad. Por ello, hoy desde nuestro blog Que Puedo Comer intentaremos desgranar un poquito más esas etiquetas para llamar a cada cosa por su nombre en lo que a aditivos se refiere.

El intentar que los productos aptos para este tipo de dietas contengan las mismas, o similares, características nutricionales provoca que su producción y elaboración sea algo más compleja y que, a menudo, se refleje en las etiquetas en forma de un largo y algo enrevesado listado de ingredientes que provoquen una sensación de que tanto aditivo no sea beneficioso.

Esta etiqueta ni es la leche ni tiene miga: Comprendiendo los aditivos

¿Preparados para pensar en “E”?, pues allá va la relación de aditivos alimentarios empleados en alimentos y la mención especial de aquellos no aptos:

  • Estabilizantes; Usados para impedir el cambio de forma o naturaleza química de los alimentos a los que se incorporan inhibiendo reacciones o manteniendo el equilibrio químico de los mismos. Son los numerados entre el E-400 y el E-499, por lo que destacamos el E-472b (Ésteres lácticos de los mono y diglicéridos de los ácidos grasos), el E-478 (Ésteres mixtos de ácido láctico y ácido graso alimenticio con glicerol propilenglicol), el E-480 (ácido estearoil-2-lactílico), el E-481 (Estearoil-2-lactilato sódico) y el E-482 (Estearoil-2-lactilato cálcico) por su origen lácteo. Y es que, aunque estos aditivos no son perjudiciales debido a que no guardan relación con la lactosa, puede existir el riesgo de existencia de contaminación cruzada de lactosa al tener, precisamente, ese mismo origen lácteo. Por lo tanto, es siempre recomendable ponernos en contacto con el fabricante del producto para que pueda asegurarnos que no existe tal riesgo y que el alimento es apto para su consumo.
  • Conservantes; Añadidos a los alimentos para protegerlos de alteraciones biológicas tales como la fermentación, enmohecimiento y putrefacción, alargando así su vida útil. Son los numerados entre el E-200 y el E-299. Destacamos el E-270 (ácido láctico) por las mismas características que los mencionados anteriormente; no guarda relación con la lactosa pero su origen lácteo puede implicar que se de contaminación cruzada.
  • Emulgentes o emulsionantes; Empleados por su posibilidad de formar o mantener una mezcla homogénea de dos o más fases no miscibles (que no pueden mezclarse), como el agua y el aceite. Serían emulgentes el E-480, el E-481 y el E-482.
  • Saborizantes; Potenciadores de sabor usados para aumentar el de los otros componentes presentes en el alimento base.
  • Edulcorantes; Utilizados para aportar un sabor dulce a los alimentos sustituyendo al azúcar. Ejemplo de ellos son el Xilitol, la sacarina o la sucralosa entre otros.
  • Antioxidantes; Se añaden por su virtud para impedir o retardar las oxidaciones o enranciamiento de los alimentos provocadas por causas naturales como la acción del aire, la luz o el calor, los indicios metálicos, enranciamiento de las grasas o cambios de color. Los antioxidantes más frecuentes serían la Vitamina C (ácido ascórbico), Vitamina E, flavonoides o carotenos.
  • Espesantes y gelificantes; Se trata de sustancias cuyo uso tiene el fin de aumentar la viscosidad, cuerpo y estabilidad del producto sin modificar en gran medida otras de sus propiedades. Normalmente se basan en polisacáridos (como los almidones) y proteínas (como la yema de huevo). El agar-agar, el almidón de maíz, la gelatina, la gomaguar, el colágeno y la goma xantana son algunos ejemplos. Destacando el Caseinato cálcico (antiguo H4511) y el Caseinato sódico (antiguo H4512) por, nuevamente, su no relación con la lactosa pero sí el riesgo de contaminación cruzada por su origen lácteo.
  • Colorantes; Empleados para cambiar o reforzar el color del producto, este aditivo es uno de los más usados en nuestras cocinas a la hora de preparar repostería. Este conjunto de aditivos ocuparía la numeración comprendida entre el E-100 y el E-199. Destaca el E-101 (Riboflavina) por el riesgo de contaminación cruzada por su origen lácteo.
  • Reguladores de acidez o acidulantes; Elemento usado para aportar o incrementar la acidez a un producto. Destacamos el E-325 (Lactato de sodio), el E-3266 (Lactato de potasio) y el E-327 (Lactato de calcio), encontrados muy a menudo en repostería y quesos y que el riesgo que conllevan es el de la contaminación cruzada por su origen lácteo.

En cuanto a aquellos casos en los que esta vocal supone un riesgo mayor que el de la contaminación cruzada por contener ese alérgeno:

  • E-966 o Lactitol; Derivado de la lactosa, este aditivo se usa como edulcorante para endulzar, sobre todo, productos bajos en calorías.
  • Suero; Empleado en diversas modalidades (suero en polvo, suero lácteo, suero de leche, etc.), solo es de obligatoria figuración en el etiquetado cuando se usa en el proceso de elaboración de bebidas destiladas alcohólicas.
  • Los aditivos comprendidos entre el E-1404 y el E-1450 por contener gluten. Algunos de estos almidones modificados como el E-1404 (almidón oxidado), el E-1410 (Fosfato de monoalmidón), E-1412 (Fosfato de dialmidón), el E-1413 (Fosfato fosfatado de almidón), el E-1414(Fosfato acetilado de almidón), el E-1420 (almidón acetilado), el E-1422 (Adipato acetilado de dialmidón), el E-1440 (Hidroxipropil almidón), el E-1442 (Fosfato de hidroxipropil dialmidón), o el E-1450 (Octenil succinato de almidón) no serían aptos en caso de enfermedad celíaca, intolerancia al gluten o sensibilidad al mismo, asegura la Asociación de Celiacos y Sensibles al Gluten.
  • Advertencia de la presencia de azúcares no especificados; Es importantísimo consultar siempre para asegurarnos de qué azucares se trata, recordad que la lactosa es un azúcar.

Como veis, interpretar una etiqueta cuando hay un riesgo detrás puede resultar algo complejo en algunos casos, la unión de muchos factores como el miedo, la inseguridad o la falta de información puede generarnos dudas, pero el tiempo trae consigo todo ello, y para adelantar un poquito ese proceso esperamos haberos ayudado con esta entrada.

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Aplicación buscador de alimentos permitidos

Un Commentario

Daniel

“ponernos en contacto con el fabricante del producto para que pueda asegurarnos “… falacias en las que vivimos.

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