Gnocchis caseros sin gluten con una sencilla elaboración

Si hay un alimento al que más cuesta acostumbrarse en su versión “sin gluten” es la pasta. Las alternativas comerciales, hechas principalmente a base de harina de maíz, además de su diferencia de precio que convierte un alimento tradicionalmente humilde en un plato no tan económico, tienen un sabor que no termina de hacernos olvidar el auténtico sabor de la pasta fresca. Por eso hoy vamos a realizar la receta de Gnocchis caseros sin gluten.

Pues bien, hoy desde nuestro recetario de QuePuedoComer os proponemos un nuevo reto; lograr ese sabor mediante una receta que terminaréis aprendiendo de memoria de tanto hacerla. Se trata de gnocchis de patata con salsa arrabbiata.

Porque si algo tiene la pasta hecha en casa es que sabe mejor que ninguna otra y lo bueno de los gnocchis es que no necesitaremos aparatos ni moldes ni nada parecido, solo tiempo y ganas. Y reconozcámoslo, el tiempo que pasemos dando forma a nuestros gnocchis puede llegar a ser terapéutico pero las delicadas manos de los más pequeños de casa nos pueden venir de perlas para esta parte de la receta.

 Gnocchis caseros sin gluten

Ingredientes:

*Para los gnocchis

  • – 400gr de patatas cocidas (mejor pesar después de cocerlas)
  • – 100% de harina sin gluten (equivalente a un 25% del peso de las patatas)
  • – 1 huevo pequeño (el mismo truco, 1 huevo por cada 100 gr de pasta)
  • – Sal y pimienta

*Para la salsa

  • – 1 bote de tomate triturado
  • – 3-4 dientes de ajo
  • – 1 guindilla
  • – Pimienta
  • – Una pizca de azucar
  • – Aceite de oliva
  • – Albahaca

Elaboración:

*Gnocchis:

Primero cocemos las patatas. Las ponemos en agua con piel y todo y las llevamos a ebullición (partiendo de agua fría, conseguimos que la piel no se rompa y que absorban menos agua). Con unos 20-25 minutos debería bastar. Una vez cocidas, dejamos que reposen 5 minutos y las pasamos por el pasapuré (si tienes suerte de contar con uno de los que funciona por presión, no te hará falta pelarlas) o las pelamos y las trituramos con un tenedor. Mientras aún estén templadas, las mezclamos con el harina, el huevo, la pimienta y una pizca de sal y amasamos hasta tener una masa homogénea.

Para darles forma, enharinamos una tabla y vamos cogiendo pequeñas porciones que hacemos rodar sobre la tabla con las palmas de las manos, estirando como si hicieramos pequeñas barras de pan (recordad cómo haciamos tiras con las plastilina y verás la parte divertida de esto). Cuando tengamos el grosor que queramos, con un cuchillo vamos cortando pequeñas porciones del tamaño final de cada gnocchi. Puedes dejarlos así o darles la forma típica con un tenedor para las “ranuras”.

Mientras hayan cogido suficiente harina de la tabla, los podremos dejar reposar juntos sin que se peguen y si hemos hecho demasiados, también podemos congelarlos. Lo ideal es que según los hayamos terminado, los pongamos a cocer en abundante agua hirviendo con un poco de sal. Cuanto menos tiempo esté la harina absorbiendo la humedad de la patata menos pastosos nos quedarán y no se desharán tanto al cocerlos. Basta con tenerlos en el agua hirviendo hasta que empiecen a flotar. Y si los tenías congelados, no hace falta que los descongeles antes.

*Arrabbiata:

Para la salsa necesitamos algo de tiempo aunque es muy sencilla. Lo ideal es que empecemos con ella a la vez que ponemos las patatas a cocer. Veréis lo sencilla que es y lo deliciosa que resulta.

Ponemos el ajo fileteado (lo más fino que podamos) y la guindilla en abundante aceite a fuego muy suave para que no se nos queme. Con ello vamos a conseguir un aceite muy aromatizado y unos ajos casi casi confitados. Cuando ya estén listos, en unos 30 minutos a fuego suave, retiramos la mayor parte del aceite que reservaremos para su posterior uso.

Subimos el fuego y echamos el tomate. La cantidad varía según gustos de cada uno, pero con medio bote debería bastar para conseguir una salsa sabrosa. Cuando empiece a burbujear añadimos un poquito de azúcar para quitarle acidez (como media cucharilla de café) y algo de sal para contrarrestar el azúcar.

Echamos un poco de pimienta y removemos bien. En el caso de esta salsa, el tomate no necesita cocinarse tanto tiempo, ya que buscamos que mantenga un poco de su sabor al natural y así contrarrestar el sabor fuerte del ajo y la guindilla.

Y ya solo queda emplatar. Escurrimos los gnocchis que están flotando y listos y encima de ellos echamos salsa en cantidad generosa. Añadimos un poquito del aceite que habíamos reservado y que tiene todo el sabor del ajo y de la guindilla y para rematar, albahaca fresca cortada en trozos grandes.

Aunque parezca mucho trabajo en realidad es un plato que puedes hacer en 45 minutos y que, además, es económico y que puedes congelar para posteriores veces si haces en cantidad.

Se trata de un plato muy versátil, que nos da opción a probar con diversas salsas, pero que también, si os sentís creativos podéis realizar con puré de calabaza si lo deseáis. ¿Cómo? Pues sustituyendo la patata por ese puré o haciendo ambas modalidades para obtener gnocchis bicolores.

¿Y a vosotros con qué os gusta más?

Arrivederci!!

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