Hemocromatosis : Cuando el hierro pesa más de lo debido

“Cómetelo niño, que tiene mucho hierro”… o en otras palabras con alto contenido en Hemocromatosis. Terminamos antes pidiéndoos que levantéis la mano todos aquellos que no hayáis escuchado de pequeños (y no tanto) esta frase.

El hierro ha crecido con nosotros, dejándonos esa impronta grabada a fuego de que es esencial. Y lo es ya que su carencia supone uno de los problemas más a tener en cuenta en lo que se refiere a deficiencias nutricionales.

La deficiencia de este mineral se trata de un problema más común de lo que se desearía (según la Organización Mundial de la Salud alrededor de unos 700 millones de personas padecen este problema por distintas causas), con unas consecuencias a tener muy en cuenta como puede ser, entre otras cosas, una anemia ferropénica, que además puede guardar relación en los casos en los que se sospecha de EC (enfermedad celíaca).

Hemocromatosis

¿Pero qué ocurre cuando en vez de menos es más? Es decir, ¿qué pasa cuando esa deficiencia se convierte en un exceso? Este caso contrario recibe el nombre de hemocromatosis, y supone tantas complicaciones metabólicas (quizá alguna más) que su opuesto.

Esta patología consiste en una acumulación excesiva de hierro en el organismo provocada por una inadecuada absorción del mismo en el tubo digestivo. La acumulación de este metal en diversos órganos puede llegar a ocasionar graves lesiones.

¿Pero a qué se debe ese exceso de hierro? A la mala absorción por parte del intestino. Y hay dos factores que lo determinan:

  1. La presencia de una enfermedad genética, la hemocromatosis primaria hereditaria. Algo obvio, pero muy relevante para determinar la evolución y los daños.
  2. Determinados casos de anemia crónica en los que el proceso de repetidas transfusiones pueden causar la aparición de un depósito de este mineral, lo que se denomina como hemocromatosis secundaria o adquirida.

En ambos casos, al comienzo de la enfermedad, los síntomas que pueden experimentarse se asemejan a los de la anemia: sensación de fatiga y somnolencia. Sin embargo, si no se trata, puede conllevar disfunción hepática, diabetes, enfermedades articulares e incluso insuficiencia cardíaca.

El tratamiento de la enfermedad puede variar si el origen es genético o  secundario. Sin embargo, sea cual sea el origen de la misma, la dieta juega un papel importante y por eso, desde QuéPuedoComer queremos daros algunos consejos, que en ningún caso sustituyen las recomendaciones de un especialista, si vuestro problema es el exceso de hierro en la sangre.

Lo principal es la eliminación de los alimentos ricos en hierro y de aquellos elementos que faciliten su absorción. Para concretar más, se recomienda:

  • Limitar drásticamente todos los alimentos fuente de hierro de origen animal, especialmente las carnes rojas, la caza, el marisco, el hígado, la morcilla…
  • Evitar los alimentos enriquecidos con hierro como los cereales del desayuno, suplementos dietéticos, alimentos específico para deportistas, etc.
  • Suplementos con vitamina C y el alcohol. Pueden no contener hierro en sí, especialmente si la vitamina C la ingerimos en frutas y hortalizas, pero son sustancias que facilitan la absorción del hierro por parte de nuestro organismo así que si no se eliminan de nuestra dieta, al menos sí se debería distanciar su ingesta de la de alimentos que contengan hierro.

Como veis, el hierro, tanto si falta como si sobra en el organismo, puede acarrear muchos problemas para nuestra salud y lo importante es contar siempre con el consejo y la supervisión de un médico especialista. Pero como siempre, hay cambios que podemos hacer en nuestra alimentación que ayudan enormemente al positivo desarrollo de nuestras dolencias.

Recordad que siempre hay opciones, y aunque al hablar de este mineral y sus problemas no podamos vestirnos ni de blanco ni de negro, siguiendo las recomendaciones de profesionales, se puede alcanzar ese gris.

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2 Commentarios

Leticia Vijuesca

Hola maría, en un principio recibir de golpe la noticia de que se posee determinadas alergias o intolerancias puede ser, como tú dices, desesperante, pero verás como en manos de un profesional y con la información adecuada todo se vuelve mucho más sencillo.
Actualmente hay muchas opciones que nos permiten disfrutar de una amplia variedad de platos adaptados a muchas de estas circunstancias.
Sigue las pautas que tu médico te de y, no obstante, en este blog encontrarás mucha información y recetas muy ricas que puedes llevar a cabo o, en su caso, adaptar .
No dudes en preguntarnos lo que necesites, y si está en nuestra mano, intentaremos recomendarte recetas, lecturas, etc.
Mucho ánimo y verás que en cuestión de tiempo todo mejorará, además, lo importante es dar con algo que no te estaba beneficiando y suprimirlo para tu recuperación. piensa que esa “supresión” te abre las puertas a la busqueda de nuevas alternativas que además de novedosas, no causarán más daño en tu organismo.

Gracias por tu comentario!!!!

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maria

Eso digo yo…. Qué puedo comer, me han salido varias intolerancias, entre ellas, la leche, clara d huevo, trigo, patata… alimentos tan habituales en la dieta, Y para postre padezco hemocromatosis y me estan mirando si soy celiaca. Desesperante.

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