Importa lo que haces, pero más cómo lo haces

Cuando llega el diagnóstico y la intolerancia al gluten en algunos casos, y la alergia al mismo en otros ya es una realidad, nos encontramos con la necesidad de cambiar ciertas costumbres en casa. Por lo que a partir de ese momento importa lo que haces y sobre todo cómo lo haces.

Si el diagnóstico lo recibe un adulto, cambiar determinadas costumbres puede llegar a resultar, en ocasiones, una tarea complicada. Pero más difícil aún es tener en cuenta todos los factores que se pueden dar para evitar la contaminación cruzada, siendo algo más inquietante cuando solo un miembro de la familia tiene la enfermedad y se produce la convivencia bajo el mismo techo de productos con gluten y productos sin gluten o aptos.

Una de las mayores preocupaciones en estos casos es la cocina, ya que llega a intimidar tanto al principio que a veces nos dan ganas de habilitar zonas ocultas donde, al más puro estilo de área 51, no llegue nada ni nadie que pueda contaminar.

Pero lo que parece al principio una misión imposible y nos hace pasar momentos de tensión pensando en si habremos tocado algo o si esto o lo otro pudiera haber estado en contacto con el gluten, o si debemos examinar del temario apto a cada invitado, en realidad consiste únicamente en recordar y aplicar algunos pequeños consejos que aunque parezcan evidentes, suponen los pilares básicos.

Y para que simplemente los tengas frescos en la memoria, hoy en QuéPuedoComer te damos una lista sencilla con lo que tienes que tener presente en la cabeza para evitar la contaminación cruzada.

Importa lo que haces

En la cocina y en la mesa, todos con las manos limpias. La limpieza en la cocina es algo fundamental existan o no alergias o intolerancias, por lo tanto, deberemos seguir esta norma a rajatabla y convertirlo en costumbre. Es de suma importancia que todos los miembros de la familia lo cumplan, ya que una mano que parece limpia puede tener trazas de gluten por haber tocado algún alimento o superficie que lo contenga. Y como es difícil acordarnos de todo lo que hemos tocado, y por una higiene necesaria, ¿lo mejor? Lavarse las manos.

  1. Guardar cada cosa en su lugar. Las superficies sobre las que se cocina deben estar también tan limpias o más que nuestras manos. E incluso mejor si tenemos una tabla diferente para productos con gluten y productos sin gluten. Lo mismo ocurre con utensilios o aparatos como puede ser la tostadora. Mejor preocuparse de dónde guardar un segundo tostador que andar buscando las microscópicas migas de pan (y todos sabemos lo imposible que es limpiar un tostador por dentro).
  1. Aunque solo por esta vez, mejor plástico que madera. Los utensilios de madera tienen imperfecciones en la superficie en la que además se producen grietas. Todo esto suponen espacios donde pueden quedar restos de alimentos que contengan gluten. Así que para los utensilios de cocinar, mejor si optas por el plástico o metal.
  1. Todo con su nombre. Todo lo que guardemos en tarros, latas y demás, tiene que estar perfectamente etiquetado. Si en casa hay pan rallado para unos y pan rallado sin gluten para otros, mejor que lleven bien claro cuál es con gluten y cual no. Lo mismo pasa con las harinas y alimentos que solemos guardar en tarros.
  1. Lo que va arriba y lo que va abajo. Un consejo que cuando te lo dan tiene toda la lógica del mundo. Si en un armario hay alimentos con gluten y sin gluten conviviendo (aunque en balda separadas, que eso seguro ya lo tenías en cuenta), lo que sea sin gluten, mejor en la balda de arriba. Y la razón es sencilla: si cae algo, mejor que sea sin gluten, porque un alimento sin gluten no contamina un alimento con gluten pero al revés sí y aquí la gravedad juega a nuestro favor.
  1. Mejor a “apretones” que a cucharadas. El título para este consejo es algo rebuscado pero básicamente queremos decir que todos aquellos condimentos como kétchup, mostazas, y mayonesas, mejor si optamos por el envase que dosifique el alimento apretando. O dicho de otra forma, aquellos condimentos que vengan en tarros y para los que necesitamos una cuchara, son más propensos a provocar una contaminación cruzada. Si alguien unta con su cuchara o cuchillo, una rebanada de pan, quizá luego se olvide de que no puede volver a mojar en, por ejemplo, la mermelada. Mucho mejor si evitamos cualquier contacto con el producto.

Como veis se trata de unos  consejos sencillos, lógicos y fáciles de recordar, que aunque sean complementarios a los que cada uno de vosotros tengáis como propios sirven como base o recordatorio.

¿Y vosotros, os animáis a compartir vuestros consejos?

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QuéBox Sin Gluten y Sin Lactosa

Un Commentario

Jesús

Algunos no los conocía pero parecen lógicos (plástico en vez de madera, por ejemplo). Mejor tener listas como estas cerca, al menos al principio. Muchas gracias!!!

Reply

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