La herencia del celíaco, algo que cada vez preocupa más

Si soy celíaco, ¿dejaré esta enfermedad a mis hijos como herencia? Es una de las dudas y preocupaciones que nos pueden asaltar como padres. Si bien es cierto que la enfermedad celiaca no es hereditaria, también lo es que existe una predisposición genética a padecerla que se transmite a los descendientes. Lo más importante es saber cómo actuar.

La herencia del celíacoHerencia

La celiaquía no se hereda, pero una persona con padres o hermanos celiacos tiene un 10% más de probabilidades de padecer esta enfermedad. Así lo ha determinado el servicio de Gastroenterología Pediátrica del Hospital Universitario HM Montepríncipe de Madrid. El jefe de este servicio, Alfonso Barrio, aconseja estudiar a los familiares cercanos aunque no presenten síntomas típicos de la enfermedad.

Síntomas

Un niño pequeño que padece de celiaquía puede presentar los siguientes síntomas: pérdida de peso, diarrea crónica, apatía, carácter irritable, abdomen hinchado y/o desnutrición. Los niños más mayores y los adultos presentan unos síntomas más leves como intestino irritable, estreñimiento, llagas en la boca o pérdida de apetito.

Ante la sospecha de padecer celiaquía, es importante acudir al médico, ya sea en una persona adulta o en un niño (pediatra).

Cómo actuar

Si el médico diagnostica celiaquía a un niño, ¿cómo debe actuar la familia? Muchos padres lo afrontan con preocupación e inseguridad, pues creen que la vida de su hijo quedará muy marcada alimentaria y socialmente por la enfermedad. No obstante, lo primero es aceptarlo cuanto antes, y una vez asumido, se plantee una dieta sin gluten.

Hoy día hay numerosas marcas y productos que atienden a las necesidades de personas con esta enfermedad y no es una cosa tan rara como hacía unos años. Muchos restaurantes también incluyen en sus cartas platos especiales para celíacos.

Es importante que la familia comprenda bien al enfermo, ya que esta circunstancia afectará en mayor o menor medida a todos los miembros de la unidad familiar. Además, poco a poco, hay que hacer entender al afectado en qué consiste su enfermedad y las consecuencias que tendrá a lo largo de su vida. No le limitará: simplemente, deberá prestar atención a su alimentación.

Asimismo, hay que informar al entorno sobre la enfermedad con el fin de evitar episodios traumáticos (por ejemplo, puede comer algo que no debe en casa de un amigo o en el colegio). El gluten, como sabéis, implica no consumir trigo, cebada ni centeno. A lo que muchos expertos aconsejan añadir también la avena, porque existen dudas sobre su compatibilidad con celiacos.

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