Comer insectos, la nueva moda que esta aumentando

En los últimos días se ha puesto especialmente de moda hablar (y plantearse) la ingesta de insectos. Es cierto que ya existía algún establecimiento que los comercializaba en España (por ejemplo, un puesto en el mercado de la Boqueria de Barcelona), pero ahora podría dejar de ser una cosa ‘friqui’ a un hábito que entre en nuestra dieta con normalidad. Pero comer insectos, ¿puede desarrollar alguna alergia alimentaria?

La moda de comer insectosComer insectos

Las últimas semanas han sido de escándalo en el mundo de la alimentación. Un sector habituado a constar únicamente en medios de comunicación especializados, han ocupado portadas de la prensa nacional. El motivo: el polémico informe de la OMS que desaconsejada el consumo de carne roja y carne procesada por producir cáncer.

Paralelamente, esta ‘bomba’ informativa ha coincidido con la tramitación en el Parlamento Europeo de un nuevo reglamento que autorizará la comercialización de nuevos alimentos. Entre ellos, los insectos de los que hablamos; los más populares son las hormigas, los saltamontes y los gusanos, todos ellos una buena fuente de proteínas y grasas saludables, además de tener elevados niveles de ácidos grasos. Aunque nuestra mente y cultura nos hagan dudar de ello, los insectos pueden ser una importante fuente de fibra, hierro, fósforo o magnesio.

Comer insectos es lo que se llama ‘entomofagia‘, algo que en España ya hacíamos con, por ejemplo, los caracoles o las quisquillas. Precisamente esta última comparación nos lleva al motivo de este artículo: aunque según la FAO (organización para la alimentación y la agricultura) no se han conocido casos de transmisión de enfermedades o parásitos a humanos, el consumo de insectos sí puede producir alergias similares a las alergias a los crustáceos (ambos son invertebrados) o al marisco.

Recordamos que la alergia a los moluscos puede derivar en síntomas respiratorios y cutáneos, con reacciones tardías de hasta siete horas después de la ingesta. Los síntomas más habituales en esta alergia son la urticaria y angioedemas; entre estos, podemos destacar la dermatitis de contacto proteínica y la urticaria de contacto.

Se estima que los insectos podrían ayudar a dar de comer a miles y miles de personas, ya que existen unas 1.900 especies comestibles, la mayoría de los cuales se recogen directamente de su medio natural. Además, tienen una tasa de conversión alimento-carne muy alta, por lo que son muy eficientes a nivel alimenticio. Por no hablar de lo ecológicos que son, ya que (evidentemente) contaminan mucho menos y consumen menos agua que la ganadería tradicional.

En cualquier caso, de momento habrá que esperar una resolución de la Unión Europea para ver si los insectos ganan terreno en España o, por el contrario, seguimos aferrándonos a la carne procesada.

Nueva moda

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