Los alérgenos en el vino

Los alérgenos en el vino

Introducir el vino en la dieta -claro está, con moderación- tiene beneficios sobre la salud. Entre sus componentes destacan los polifenoles por sus propiedades antioxidantes que protegen de algunas enfermedades. Sin embargo, también es posible que existan alérgenos en el vino de manera que se pueden desarrollar los alérgenos en el vino  que suelen manifestarse al cabo de unos 15-30 minutos desde su ingesta. Los síntomas van desde una crisis de asma, hasta una urticaria, rinitis o dolores abdominales.

No es fácil determinar el alérgeno responsable de la reacción alérgica, ya que el vino está compuesto por numerosas sustancias. En este artículo precisamos los alérgenos ocultos que con más frecuencia desarrollan alergias para evitar la exposición a ellos y que no nos amarguen una buena copa.

Red wine pouring into a glass.

Alérgenos en el vino: ¿Cuáles son los alérgenos ocultos?

-Los sulfitos: los contienen casi todos los vinos, especialmente los blancos y los champañas. Su presencia debe estar indicado en la etiqueta obligatoriamente, por ley. Los vinos ecológicos suelen contener menos sulfitos.

Glicoproteínas: muchas están presentes porque proceden del vino o de las levaduras que se emplean en el vino blanco. Algunas también se derivan de vegetales como las cerezas o los melocotones.

Leche y huevos: aunque no es lo más habitual, hay vinos que tienen en su composición lisozimas de huevo y de caseína para aclarar su color y hacerlos más transparentes.

Además, es posible que se manifieste alergia a la uva del vino -aunque es raro- y el vino joven puede contener alérgenos de abeja y avispa. Por otro lado, también el etanol podría ser la causa de síntomas alérgicos y los taninos que se emplean en el proceso de vinificación, u otros elementos como el plomo o el naftaleno.

Reglamento

El 30 de junio de 2012 entraba en vigor el reglamento de la Unión Europea 579/2012 que obligaba a todos sus países miembros a indicar en el etiquetado del vino los alérgenos derivados de la leche y el huevo (siempre y cuando estén presentes en el producto final). La norma escrita acuerda que debe identificarse con la palabra “contiene” seguida del nombre del ingrediente todas aquellas bebidas con una graduación alcohólica superior al 1,2% (0,25 mg/L) todas aquellas cosechas recogidas a partir del 2012.

No obstante, los productos a base de pescado que también se emplean en la elaboración del vino (como clarificantes), quedaron fuera de la normativa, por lo que no tienen porqué aparecer en el etiquetado y, por tanto, hay que ir con más cuidado.

Este reglamento europeo establece que la presencia de alérgenos se debe determinar en función de los requisitos y criterios de eficacia de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) para los métodos ELISA que pueden usarse para detectar proteínas con potencial alergénico.

En función a esta normativa europea, podemos encontrar estas denominaciones para determinar los alérgenos en el vino:

  • Para huevo: huevo, ovoproducto, proteína de huevo, lisozima de huevo u ovoalbúmina.

Para leche: leche, proteína de leche, productos lácteos o caseína de leche.

alergeno
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