Vino para alérgicos, una nueva segmentación en el mercado

Nos encontramos mal después de beber vino. Enseguida tendemos a pensar que nos ha sentado mal, pensando en términos etílicos. Pues bien, a veces, las molestias no son resacas, sino alergia al vino, incluso cuando se toma con moderación. ¿Existe vino para alérgicos? De momento no, aunque la Universidad de Columbia Británica (UBC) sí está investigando la creación de un “vino hipoalergénico”.

Vino para alérgicos

Vino para alérgicos

Según el Centro para la Investigación del Vino de la UBC, es posible utilizar una variedad de levadura, la sustancia esencial para la fermentación del vino, que no generaría reacciones alérgicas. En principio, esta levadura ya se ha utilizado por famosos productores de vino, pero de momento se han quedado en Estados Unidos y en Canadá, donde defienden que el 30% de los consumidores son alérgicos, en mayor o menor medida, a alguna sustancia de los vinos tradicionales.

El problema es el de siempre: al tratarse de una alergia que afecta a un reducido grupo de personas, las empresas no consideran que “salga a cuenta” y el vino es, precisamente, uno de los productos estrella de la gastronomía española, y entrar en ese mercado con un producto diferente -con una sustancia ligeramente diferente- sería, cuanto menos, chocante de entrada.

Aunque si el sabor es bueno y el negocio en el ‘otro lado del charco’ se consolida, puede que algún día en España lleguemos a ver este vino “hipoalergénico”. Pero tengamos claro que nunca será como los mejores Riojas españoles o como un Burdeos francés, aunque sí inclusivo para los paladares más sensibles. Todos tenemos derecho a disfrutar de una copita de vino en la terraza, ¿verdad?

Intolerantes al vino

Según un estudio de la revista alemana Deutsches Arzteblatt, el 7,2% de las personas entrevistadas para un estudio manifestaron intolerancias con el vino. El mismo informe revelaba que son más propensas a la intolerancia personas con otras alergias alimentarias y que se manifiesta, casi siempre, en el consumo de vino tinto.

El componente que suele traer más conflicto son los sulfitos, aunque hay otros alérgenos ocultos (como las glicoproteínas, que proceden del vino o están en las levaduras del vino blanco; la leche y huevos) que también pueden formar parte del vino. No obstante, todos ellos deben aparecer, por ley, en el etiquetado (a excepción de los productos a base de pescado).

Para más información, os recomendamos la lectura del artículo “Los alérgenos en el vino” en Qué Puedo Comer.

Informacion alérgica del vino

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