Yogures e intolerancia a la lactosa, ¿compatibles?

Cuando nos diagnostican una intolerancia o alergia lo primero que solemos hacer es hundirnos y pensar que todo va a cambiar. Para que no cunda el pánico, estamos nosotros aquí. Hoy vamos a profundizar en la intolerancia a la lactosa y su relación con la ingesta de yogures. ¿Es esto posible?

Antes de meternos a hablar sobre el consumo de yogures en un intolerante a la lactosa empezaremos por lo básico: ¿que es la lactosa? Es el disacárido de la leche y, como todos los azúcares que consumimos, tiene que ser digerida para que nuestro cuerpo la transforme en energía. De este proceso se encarga la lactasa, que no es otra cosa que una enzima creada por nuestro intestino delgado y que divide la lactosa en dos azúcares más simples que nuestro organismo digiere mejor: la glucosa y la galactosa. El problema ocurre cuando el intestino no tiene la capacidad de producir la suficiente cantidad de esta enzima y no digiere correctamente.

Cada cuerpo es un muyoguresndo, y por lo tanto cada reacción en distintas personas también. Son muchos los expertos por ejemplo que estiman que en algunos casos los intolerantes pueden seguir ingiriendo lácteos.
Los lácteos son la principal fuente de calcio y vitamina D en nuestra vida por lo que, aunque las necesidades varían en función de la edad, los médicos recomiendan tomar tres raciones de leche, yogur o queso al día. Algunos supuestos de personas que piensan que son intolerantes pero no lo han consultado con su médico, tienden a reducir este tipo de alimentos. Pero no siempre es necesario.

Varios estudios establecen tres niveles dentro de la intolerancia a la lactosa, es decir, aquí al contrario que la celiaquia si que existen niveles de tolerancia. Las personas con una alta sensibilidad podrán consumir sin padecer efecto negativo  alguno, entre uno y cuatro gramos de lactosa, aquellas con sensibilidad media entre cinco y ocho y la más baja se estima entre nueve y 12 gramos. Cabe destacar que los yogures contienen cuatro gramos de lactosa por cada unidad, por lo que es bastante baja y tolerable para casi todos los intolerantes.

De todas formas no debemos arriesgarnos y en caso de sufrir una mala digestión, por leve que ésta sea, acudir a nuestro médico. Es fundamental para las personas que padecen cualquier tipo de intolerancia o alergia aprender a leer las etiquetas de los alimentos detenidamente para así poder descartar aquellos productos que dañen nuestro organismo. Normalmente, además de los derivados lácteos, productos como mantequillas, nata, embutido, alimentos precocinados, chocolates o bollería suelen contener este ingrediente.  De todas maneras, como siempre os decimos, una consulta a vuestro médico a tiempo os ahorrará muchos quebraderos de cabeza o en este caso,¡malas digestiones!

Fuente La vanguardia

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