Los colegios de baleares no venderán bollería, bebidas azucaradas ni golosinas.

Los colegios de baleares no venderán bollería, bebidas azucaradas ni golosinas.
20 mayo 2019 Quepuedocomer
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Este viernes el Govern Balear aprobó un decreto para favorecer los hábitos de alimentación saludable entre los más jóvenes que prohibirá la venta en los recintos escolares de este tipo de alimentos. Si todo va bien, la medida se extenderá también a los hospitales.

 

El motivo de este decreto, que se engloba dentro de la promoción de la dieta mediterránea, es el de favorecer una alimentación saludable basada en los principios básicos de esta modalidad de dieta. Entre otras cuestiones, prohíbe la oferta de bollería, chucherías y bebidas azucaradas en cantinas, bares y resto de locales situados en centros escolares no universitarios, tanto de manera presencial como en máquina expendedora.

 

También para los menús escolares

 

Este decreto también establece las condiciones y criterios para programar los menús escolares, la frecuencia de consumo y la elaboración de los platos. Por ejemplo, en cuanto a legumbres se refiere, se establece que se consuman una o dos veces por semana como primer plato, así como que los segundos lleven de guarnición ensalada variada tres o cuatro veces por semana. En cuanto a las patatas y hortalizas, basta con una o dos veces por semana.

 

 

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En relación a los postres, la oferta de los colegios se limitará a fruta fresca cuatro o cinco días a la semana, y el resto se ofertarán yogur, queso fresco, requesón o fruta seca.

 

Entre los requisitos de elaboración, el decreto establece el uso prioritario de productos de proximidad y de temporada, el uso del aceite de oliva virgen para cocinar y aliñar, la presencia de agua como única bebida, la priorización de carnes blancas y magras, y la alternancia de pescado blanco y azul. Los precocinados como pizzas o croquetas sólo se podrán consumir, en cambio, 3 veces al mes.

 

El decreto también determina que, en los colegios en los que existan alumnos con alergias o intolerancias alimentarias, así como los que excluyen de su dieta algún alimento por razones culturales, deben existir menús alternativos adaptados.

 

El Govern da un año a los centros para adaptarse, y respetará que se cumplan los posibles contratos que estén en vigor en esta materia hasta que finalicen.