Sanidad firma un acuerdo para reducir un 10% el azúcar, grasas y sal de los alimentos.

Sanidad firma un acuerdo para reducir un 10% el azúcar, grasas y sal de los alimentos.
29 enero 2019 Quepuedocomer

 

Esta última semana, 398 empresas del sector alimentario (entre ellas empresas fabricantes de lácteos, refrescos, cereales azucarados o bollería) han firmado un acuerdo con el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en el que se comprometen a reducir el azúcar, las grasas saturadas y la sal en sus productos en al menos un 10%…pero con diferencias.

 

Este acuerdo forma parte de una estrategia firmada por el Ministerio de Sanidad en el año 2004, la estrategia Naos (Nutrición. Actividad física, prevención de la Obesidad y Sedentarismo) que tiene como objetivo de reducir las tasas de obesidad en España, una de las más altas del mundo. El plan entero se puede consultar aquí.

 

Las medidas para reducir el contenido en azúcares añadidos, grasas saturadas y sal afectan a alimentos y bebidas pertenecientes a 13 grupos: bebidas refrescantes; bollería y pastelería; cereales de desayuno; cremas; derivados cárnicos; galletas; helados; néctares de frutas; pan especial envasado; platos preparados; productos lácteos y salsas.

 

 

Sanidad

Como ya os hemos contado alguna vez, estos tres indicadores llevan muchos años siendo objeto de estudio por parte de la Organización Mundial de la Salud, la cual recomienda su consumo de manera muy moderada al ser nocivos para la salud. Desde la aplicación de qué puedo Comer también podéis comprobar la cantidad de cada uno de estos en los productos que consumís, así como buscar alternativas que los contengan en menor medida. Podéis descargarla aquí de manera gratuita.

 

¿Cómo se va a realizar esta reducción?

 

Azúcares añadidos. Se reducirá un 5% en bollería y un 10% en néctares de fruta y bebidas refrescantes, entre otras medidas. El azúcar está relacionado con la obesidad y la diabetes, y su uso industrial es amplio en muchos productos no solo para endulzarlos, sino como conservante (jamón cocido, mayonesa, etcétera).

 

Grasas saturadas. Obviamente relacionadas con el sobrepeso y problemas cardiovasculares. Se acuerda reducirlas un 10% en aperitivos salados y platos preparados, y un 5% en galletas, bollería y derivados cárnicos.

 

Sal. Este alimento está relacionado con problemas de salud como la hipertensión, pero también con la obesidad, cuya reducción es el objetivo final de esta estrategia. En concreto se propone bajarla casi un 14% en las patatas fritas, un 16% en los preparados cárnicos (embutidos) y un 5% en salsas como las de tomate, por ejemplo.

 

La dificultad para estas empresas reside en tener que reformular todos sus procesos productivos para así conseguir estos objetivos, muchas veces sustituyendo ingredientes o procesos sin que el sabor o la textura de los alimentos se vean afectados para el consumidor. Como explican desde varias asociaciones de fabricantes, ingredientes como el azúcar o la sal no solo se utilizan como aditivos para modificar el sabor, si no que tienen acción conservante, aporte de volumen, textura y color, agente modificador del punto de fusión y congelación.

 

La parte más sombría de este acuerdo comienza cuando, a estas dificultades tecnológicas a las que se van a tener que adaptarse los productores, se une la paradoja de que en ciertos tipos de productos a pesar de reducir total o parcialmente el azúcar este es reemplazado por otros ingredientes como grasas vegetales para mantener sus propiedades de sabor y textura, con lo que el producto reformulado puede llegar a tener las mismas o incluso más calorías que el no reformulado.

 

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