Solomillos de cerdo a la pimienta verde sin gluten y sin lactosa

Solomillos de cerdo a la pimienta verde sin gluten y sin lactosa
26 febrero 2016 Leticia Vijuesca
Solomillo de cerdo

Hoy os traemos esta receta de solomillos de cerdo a la pimienta como alternativa alimenticia.

La salsa a la pimienta verde (parte de la receta que os proponemos hoy) es un aderezo que nunca pasa de moda, pese a su halo clásico.

Desde nuestro recetario de QuéPuedoComer, hemos querido aprovechar tal cualidad y, junto a un buen solomillo de cerdo, sacarle el máximo partido . Porque sí, habéis leído bien, estos solomillos, además de ricos, son sin gluten y sin lactosa.

¿Así que, a que estáis esperando para probarlos?

Ingredientes:

  • 1/2 kilo de solomillo de cerdo
  • 200 ml de nata líquida sin lactosa
  • 1/2 vaso de brandy
  • 4 cucharaditas de pimienta verde en grano
  • 2 cucharaditas de pimienta negra molida
  • 1 vaso de caldo de pollo reducido
  • ½ cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 2 cucharadas de harina sin gluten
  • Aceite de oliva

Solomillo de cerdo

Elaboración:

Empezaremos enharinando levemente el solomillo. Lo cocinaremos entero pero lo haremos en dos partes; primero a la sartén y, posteriormente, lo terminaremos en el horno.

En una sartén, echamos un poquito de aceite de oliva y subimos el fuego al máximo. Añadimos el solomillo, dejamos que se marque por ambos lados y retiramos.

Pelamos y picamos la cebolla, agregándola a la misma sartén en la que hemos cocinado el solomillo para que ésta se impregne bien del jugo que éstos hayan soltado.

Pelamos el ajo, le quitamos el germen de su interior y lo troceamos.

Bajamos el fuego y echamos las hojas de laurel y el ajo. Removemos y mantenemos hasta que la cebolla se haya pochado y muestre un tono transparente, momento en que añadiremos las pimientas y subiremos algo el fuego para que las especias suelten todo su aroma.

Echamos el brandy (cuidado al hacerlo) y dejamos que reduzca y, de este modo, se evapore todo el alcohol.

Precalentamos el horno a 180 grados.

A continuación, incorporaremos el resto de ingredientes; el caldo de pollo, la nata y la sal. El caldo de pollo que usaremos será, preferiblemente casero y reducido a la mitad para condensar todo su sabor, pero si no disponéis de ello o, simplemente preferís ahorraros este proceso, podéis adquirirlo en cualquier supermercado (eso sí, asegurándoos siempre de que no contenga ni gluten ni lactosa).

Volvemos a poner el solomillo junto con la salsa y llevamos a ebullición. En cuanto la salsa dé el primer hervor, lo tapamos y lo llevamos al horno durante unos 30 minutos.

Transcurrido este tiempo, sacamos y emplatamos.